Ayer, mientras leía el #retomanga que hizo @egoisticblue pensé en recuperar esta sección para hablar de un shojo manga que pasó bastante desapercibido en España: Kami no Nawa.
Me imagino que muchos habréis puesto cara de "¿qué?", pues bien Kami no Nawa es una historia de tres tomos que publicó Ivrea hace unos años y que es un exponente de eso que solemos decir las shojeras de "no todo el shojo es igual".
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| Imagen sacada del blog de @Kuroi91 que la vende |
¿De qué va?
El Sengoku, una era en la que Japón estaba sumido en la guerra, un tiempo en que los humanos todavía podían comunicarse con los dioses. El joven Sarutahiko ha caido en el campo de batalla, pero será devuelto a la vida y convertido en inmortal gracias al poder de un dios quien le concede el deseo de resucitarlo a su desesperada hermana. Pero a cambio consumirá su vida lenta y dolorosamente. Ahora Sarutahiko deberá descubrir la identidad de ese Dios desconocido y enfrentarlo. Pero solo una deidad como Satán sería capaz de cumplir deseos a cambio de almas, sangre y muerte.
Cómo podéis leer, la historia tiene un punto de sobrenatural con una pizca de sangre y muchas historias humanas, aunque nada bonito sino más bien una exploración de lo peor que hay dentro de cada uno. Todo ello amenizado con unos demonios muy bien conseguidos y unos protagonistas muy llamativos que no caen en lo fácil a la hora de avanzar en su camino.
A veces pienso que nos llenamos la boca diciendo "hay más shojo ahí fuera" pero cuando llega el momento de la verdad, dejamos que la oportunidad se nos escurra por los dedos. Esto me hace pensar, que si licenciaran Red River/Anatolia Story de Chie Shinohara se la pegaría de bruces y sería un estrepitoso fracaso, todo por el simple hecho de ser diferente.
Con Kami no Nawa, ni siquiera cuela la excusa de "es que el dibujo no me llama", Kei Kusunoki tiene un trazo precioso y muy detallista, la verdad es que la composición de las viñetas se merece un sobresaliente en el 97% de las páginas. Sus personajes son atractivos y sus malos son resultones, es el típico manga que vendería más si Ivrea hubiera hecho como ahora con Code Geass, eso es, etiquetandolo como un shonen sobrenatural.
Es una verdadera pena que no sepamos ver las cosas buenas cuando nos llegan, normalmente Ivrea no se equivoca nunca (tal vez, se equivocó cuando trajo Tokyo Juliet no por mala sino por larga ya que creo que Miyuki Kitagawa hubiera ido mejor si hubieran apostado por algo más corto como Tsuki ni Kiss no Hanataba O), así que no apostaron por Kami ni Nawa a ciegas. Esperemos que vuelvan a darle una oportunidad a este tipo de shojo sobrenatural.
Si os interesa, los tres tomos aún están disponibles incluso se pude encontrar el pack que hizo SD Distribuciones de la historia completa, acompañado de una preciosa caja (es la edición que tengo yo).



















